sábado, 30 de mayo de 2009

Este blog tiene mucha competencia

Esta noche Marcus me recordó que tengo mucho tiempo sin escribir acá. Entre la remodelación del apartamento, mi hijo Sebastian, el nuevo embarazo a punto de concluir ahora y Facebook, me he mantenido alejada de este espacio. No es por falta de inquietudes por compartir...
... el terremoto del que fantaseaba en la entrada anterior hace más de 5 meses, se convirtió en una tímida realidad en abril. Aunque no me sorprenderá vivir un terremoto más fuerte, el de abril de este año fue de 5,4 si mal no recuerdo, lo que fue suficiente para preveer nuestro plan de emergencia. Si estamos en casa, yo tomo a Ella (si, se llamará Ella, Ella Evangelina) y mi esposo a Sebastian. Si el terremoto es muy fuerte y se dificulta caminar, gatearemos hasta ellos. Tenemos identificadas cuatro vigas dentro del apartamento, una en cada espacio de la casa: en nuestra habitación, en la habitación de los niños, en la sala y en la cocina. Trataremos de acercarnos con los niños a la viga más cercana y si podemos nos reuniremos todos en una o en el punto más céntrico del apartamento, el pasillo que da a todos los espacios de la casa. Si estamos fuera de casa es muy posible que yo esté con Ella, Sebastian en el kinder y Andreas en el trabajo. Si es el caso, y no podemos comunicarnos, ambos buscaremos a Sebastian en la guardería y nos reuniremos en casa. Pero si es imposible reunirnos en casa porque no hay acceso o porque ya no hay casa, entonces nos reuniremos en la Plaza Altamira que nos queda a una cuadra. Se que hay un monton de escenarios adicionales, pero preveer se trata de lo remediable y de lo posible. Espero que los próximos terremotos que vivamos no ocurran en el corto plazo y que no sean tan o más intensos que el último. Y si ocurren, espero que podamos aplicar con éxito nuestro plan de emergencia.
A nuestro plan solo le falta tener armado un bolso con agua potable, una linterna, abrigos, medicamentos básicos y alimentos. Pero por ahora el morral candidato para este tipo de cosas está armado para salir a la clínica en cuanto empiece el trabajo de parto para recibir a Ella Evangelina... Sin duda una emergencia mucho más emocionante e interesante en la cual pensar.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Un sueño recurrente: Earthquake!

Últimamente tengo este sueño recurrente, que más que sueño se me presenta como guión de película. Lo sueño despierta cada mañana de lunes a viernes rodando en el metro de camino al trabajo.

Caracas es una ciudad proclive a los temblores. El terremoto de Caracas ocurrido el 29 de julio de 1967 dejo huella en la memoria de sus habitantes y en algunas de sus edificaciones. Vivo hace seis meses en un apartamento ubicado en una zona muy bien ubicada, pero también en una de las más fuertemente afectadas por ese terremoto. Algunos de mis vecinos me han contado como vieron derrumbarse y desaparecer en escombros a un edificio diagonal al nuestro.. Algunos astrólogos han anunciado un nuevo terremoto para 2008. Recientemente en algunas zonas de la ciudad se han dictado talleres y charlas de rescate para emergencias como esa. Todo esto y el reforzado temor a morir que me causó el hacerme madre, me han llevado a fantasear un poco...

Cada mañana que tomo el metro y tengo oportunidad de sentarme, recorro la misma película: inesperadamente empieza a temblar muy fuerte, algunos nos agachamos de inmediato, se va la luz, todos gritan, nos quedamos a oscuras. A eso le sigue un silencio sepulcral, poco a poco se ilumina el vagón en el que voy con pantallas de celulares y muy pocas linternas. Ni los ladrones se atreven a aprovechar la circunstancia, todos estamos aterrados, confundidos y paralizados. Surgen líderes espontáneamente, empiezan a proponer soluciones, hay que salir del vagón cuanto antes o nos quedaremos sin aire para respirar. Yo pienso en mi hijo en la guardería, en mi hijo en mi vientre y en mi marido. Tengo que salir del vagón y caminar por la caminería de mantenimiento o emergencia hasta la próxima estación del metro que tenga alguna salida despejada.

Escucho algunos quejidos, algunos heridos leves, otros con mucha sangre, otros... Había una viejita sentada a mi lado, en el metro siempre hay una persona de la tercera edad sentada a la vista. No se agachó oportunamente, murió en el acto. Los que tuvimos la suerte de agacharnos y no ser demolidos por el derrumbe o los golpes, empezamos a hacernos camino entre los escombros, también tropezamos con algunos cuerpos inertes. Intentamos romper algunas ventanas y puertas del vagón, vemos algo de movimiento en el vagón continuo. Poco a poco nos hacemos paso y salimos, caminamos en línea por el pasillo delgado dentro del túnel. Nuestra mayor esperanza es que el paso hasta la próxima estación no esté tapiado y que además haya alguna salida en esa estación, sino tendremos que caminar hasta que demos con alguna salida. Logro salir con otros, no tantos como íbamos en el vagón. La mayoría quedan atrás, algunos sin esperanza, otros ya ausentes... Pero a mi, mi hijo me da fuerzas, tengo que llegar a él, ayudarlo a salir, rescatarlo, llevarlo a casa.

Si mi película es una gringada, soy la heroína, salvo de la muerte a la viejita que venía sentada a mi lado en el vagón, los llevo a todos hasta la salida más cercana posible, llego hasta mi hijo, lo saco de su salón en la guardería y lo pongo a salvo.

Si por el contrario mi película es de cine no comercial y por ejemplo es escrita por Roberto Benigni (La vida es bella, 1997) lo más probable es que cuando mucho salve a mi hijo el de la guardería o muera en el intento de salvarme a mi misma.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Contrastes, similitudes, elecciones.

Esta noche he visto fotos de Cuba que publicó un amigo cubano en la red. El tiene muchos años viviendo fuera, algún tiempo en Venezuela, donde lo conocí.

No tituló las imágenes, no las etiquetó ni escribió una reseña. Muchas de las imágenes son muy buenas fotografías, realmente buenas tomas, llenas de contrastes, hermosos paisajes naturales, caras expresivas, detalles significativos y verdaderamente simbólicos de la ciudad y de la vida allá. Pero lo que me impactó de las fotografías fue que al ver contrastes de un país y un pueblo al que le hemos tenido lástima en el exterior, no me fue difícil evocar contrastes similares en mi propio país. Rincones de la ciudad con edificios forrados en mármol y placas doradas, asientos de cuero… y otras esquinas con muros sin cubrir, ropas y autos viejos, comercios con anaqueles vacíos, gente, ropas, paredes, muebles y calles rancias, desgastadas por el uso y por el tiempo. ¿Cuántos rincones así no hay en mi país? Es cierto que en Venezuela no tenemos boletas de racionamiento para las comidas y que los emprendedores hacen buen dinero, y que tener un auto de hace 5 décadas es una elección y no una imposición.

Algunos piensan que en Venezuela, si el gobierno sigue en las mismas manos en el futuro, nos conducirá a una especie de Cuba comunista …
… que me pasaría si así fuera? Que haría yo? No lo sé, pero luego de reflexionar sobre esas fotos, estoy convencida que lo correcto sería vivir la vida lo mejor posible con lo que tenga a mano.

A veces nos quejamos de nuestras vidas y culpamos al entorno, pero si la vida es una y tan corta, ¿Por qué perder el tiempo buscando culpables en lugar de tomar el volante y conducir por el camino más hermoso posible? Si hay dos maneras de llegar al mismo punto, mejor tomar la pradera que el camino árido, no?

lunes, 24 de noviembre de 2008

Decidiendo el peso relativo de cada uno de mis roles

Además de ser individuo, mis roles más demandantes son ser esposa, profesional… y desde hace un año, ser mamá.
Esta no es la primera vez y estoy segura que no será la última que me refiera al conflicto de intereses que me produce el ser madre. Ahora, con el segundo bebé en camino, mis reflexiones respecto a las prioridades de cada rol, van un nivel más allá. No sólo entré en conciencia, sino que además exploro distintas maneras de alcanzar ese frágil balance en que cada rol ocupe en la práctica el peso que deseo. Sin embargo, cada vez que emprendo mi búsqueda concluyo que este es un problema sin solución perfecta.
Cada mañana se me convierte en una batalla entre ser mamá de Sebastian, sobrellevar el sueño y los malestares del embarazo nuevo y cumplir con mis responsabilidades en el trabajo. Muchas veces los malestares le ganan a lo demás. Pero una vez en la oficina se siente tan bien hacer mi trabajo… Sin mencionar las ventajas económicas que me brinda trabajar.

Este es mi diálogo interno más recurrente en los últimos tiempos, sobre todo en las mañanas al despertarme:
Dios! Que cansada me siento! Que agradable sería quedarme en casa descansando, arreglando las cosas en casa y preparando la llegada del nuevo bebé, a mi ritmo, sin presiones…
… pero tengo cosas pendientes en la oficina, tengo responsabilidades allá…
… Además, salir de casa cada día y enfrentar retos de trabajo me encanta, me oxigena…
… además, teniendo tiempo libre, me daría más holgura y posiblemente sería menos eficiente con los proyectos que me proponga…
…no, definitivamente no quiero quedarme en casa. Que afortunada soy de tener trabajo y tener cosas interesantes que hacer cada día. Vamos, levántate, cómete una galleta para que pases las náuseas, tómate un café para despertar y alístate para ir a trabajar…
… hmmm me estiro… espalda, brazos, piernas…
… Dios! que cansada me siento!

viernes, 31 de octubre de 2008

Ups! I did it again

hummm por qué me siento tan mal, tan cansada... humm y esta enemistad con el pollo? ... hummm y estas náuseas? ... hummm, otra vez retraso con la menstruación? puede ser normal después de dar a luz y amamantar a Sebastian tantos meses... okey okey, chequeemos con exámenes... y con la doctora.

Doctora Migdalia: Felicidades! tienes un gordito que por medidas tiene 8 semanas y 3 días!

De eso hace 8 días. Así que vamos por 9 semanas. Me parece que fue ayer que di a luz a Sebastian y estoy embarazada otra vez! Estoy feliz, pero no voy a negar que me espanta lo fuerte que va a ser mi jornada. Sebastian empieza a sostenerse solo en pie, lo que es preámbulo de una etapa agotadora: caminar, tocar y agarrar todo, correr tras él... Seguiditos también tiene su lado positivo: salgo de eso de una vez, como me han dicho algunas mujeres.

Sebastian nos hizo padres y con ello acelerar los planes de estabilizarnos económicamente y hacernos de un techo propio. Este último año ha sido el más intenso que hemos vivido. A mi personalmente me hizo reordenar las prioridades en la vida y tomar decisiones en consecuencia. Cambié de trabajo, se me volvieron a alborotar ideas viejas asociadas a la creatividad y empecé a ir al psicólogo con regularidad.

Todo esto me hace sentir más viva que antes, más consciente y más responsable de mis actos.

Si con Sebastian me cambió la manera de ver la vida, creo y espero que con este nuevo hijo me cambie la vida. Por lo pronto, la prioridad es seguir creciendo con Sebastian y sus avances y preparar el terreno para recibir a su hermanito... o hermanita! Ya lo sabremos.

viernes, 5 de septiembre de 2008

¿Qué soy…?

¿Qué soy en realidad? ¿Qué soy sin mis circunstancias? ¿Sin mis virtudes, sin mis defectos? ¿Sin mi vanidad? ¿Sin los que me rodean? ¿Que soy sin mi esposo sueco con el que tengo una historia exótica que contar a mis conocidos? ¿Qué soy sin mi hijo de cabello rubio y rulo? ¿Qué soy sin mi antecedente familiar? ¿Qué soy sin mi título del IESA? ¿Qué soy sin mi nuevo apartamento en remodelación? ¿Qué soy sin mi aspiración de subir de estrato socio-económico? Que soy sin mi carrera profesional? Que soy cuando estoy desnuda y frente al espejo? Que soy cuando me encuentro conmigo misma y no sé en que pensamiento enfocarme de todos los que revolotean en la cabeza? Que soy sin mis ambiciones? Sin mis traumas infantiles? Que soy en esencia? No en descriptivo de mi proyección al entorno, sino adentro, en el fondo, ¿Que soy? En espíritu? Soy algo en espíritu? Soy algo? Soy?...

Soy, y solo cuando lo sepa y lo disfrute como cuando se descubren los sabores de un platillo nuevo, seré feliz. Pero, ¿Por qué esperar? Soy aquí y ahora. Soy yo. Este ser con este alma, con este empaque que me limita y me permite a la vez, soy la que permite y limita a este empaque… soy, definida e indefinida, siempre inconclusa, contradictoria… imperfecta, descubriendo a la vez que imperfecta está bien y perfecta imposible e inútil, desgastante.

domingo, 22 de junio de 2008

La vida es tan simple...

La vida es tan simple como nacer, crecer y vivir en familia, cualquiera que sea su composición; echarle pichón o parasitar, estudiar, quizás la universidad, trabajar, quizás un postgrado, trabajar, quizás otro postgrado; encontrar un amor, o tal vez varios; casarse, tener hijos o no tenerlos, quizás divorciarse; quizás ser bueno, quizás ser malo; disfrutar el trabajo o tal vez detestarlo; viajar, los amigos, los afectos; ver pasar los años, mirar hacia adelante. En uno o más puntos deternerse y mirar a los lados; mirar atrás y seguir avanzando. La vida es tan simple y pasa tan rápido...
Ayer recibí la llamada de Dayana, Marysabel fue encontrada muerta a la orilla de una carretera. Las experticias afirman que el impacto de un accidente fue la causa. Su carro, destrozado.
Ella fue mi primera cara del IESA hace ocho años. En un "Hablemos del Master" convocado en Puerto Ordaz, estaba ella en un espacio alquilado en el Hotel Intercontinental, con su sonrisa recibiendo invitante a todos los interesados. Recuerdo las palabras de un egresado invitado a echarnos el cuento; el IESA es "a tiempo repleto, no completo". Unas semanas más tarde, volvió a recibirme en otra sala del hotel, esta vez con un examen de admisión y un coffe break con jugo de naranja, café, croissants... Unas semanas más tarde Marysabel me dio la bienvenida con la sonrisa más cálida, llamándome por mi nombre en los espacios del IESA. Siempre nos hizo sentir consentidos, especiales
La última vez que la vi, en un reencuentro de egresados, ella dio unas palabras, nos miró a todos a los ojos, con su sonrisa, feliz, agradecida, satisfecha, orgullosa, complacida de tenernos de vuelta una vez más reunidos a tantos, recuerdo que me dijo que no olvida mi cara de asustada cuando nos conocimos en Puerto Ordaz y luego recién ingresando al Master. Yo tampoco la olvido, con su sonrisa y su trato tan especial.
Hoy somos buenos, amables, cálidos, amigos, hacemos familia, vamos a comernos un pizza, regresamos a casa y en el camino alguien baja el breaker y listo, se acabó.
La vida es tan simple... tan corta...